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Luis Izaguirre abre a hombros en Tamajón el XI certamen ‘Guadalajara busca torero’

El alumno de la Escuela Taurina de Galapagar cortó las dos orejas de Calesero y se convirtió en el primer triunfador del certamen, en una tarde en la que Héctor Recuero y Óscar Vicente pasearon un trofeo y Fernando Zertuche fue silenciado. Los cuatro se enfrentaron a una exigente becerrada de Ignacio López Chaves, con animales diferentes, encastados y que no regalaron las embestidas.

Tamajón. 22 de agosto de 2026. La XI edición del certamen ‘Guadalajara busca torero’ echó a andar este viernes en Tamajón. Y lo hizo con una tarde que respondió plenamente al carácter formativo de una iniciativa concebida para que los jóvenes aspirantes sumen experiencia delante de la cara del animal.

La conocida con cierta ironía entre los propios tamajoneros como ‘Monumental de la Carrasquilla’ acogió la primera clase práctica del certamen, con cuatro becerros de la ganadería de Ignacio López Chaves, Campanerito, Calesero, Cascarillo y Bandido, lidiados por este orden por Héctor Recuero, Luis Izaguirre, Fernando Zertuche y Óscar Vicente. Presidió el festejo Marcos Jurado Gamo, concejal del Ayuntamiento de Tamajón.

La ganadería puso buena parte del argumento de la tarde. Fue un encierro desigual de comportamiento, enrazado y exigente, sin excesivas facilidades y con animales que obligaron a los jóvenes actuantes a hacer las cosas bien. Hubo codicia y dificultades, pero también posibilidades para quienes acertaron a entender las embestidas.

El nombre propio de la tarde fue Luis Izaguirre, alumno de la Escuela Taurina de Galapagar. Ya había llamado la atención anteriormente en un quite por gaoneras, ejecutado con quietud y decisión, y cuando llegó su turno ante Calesero confirmó las buenas sensaciones.

Templó con el capote y participó después en un vistoso tercio de banderillas. Con la muleta mostró un concepto vertical, armónico y pausado. Fue encontrando las distancias y consiguiendo que Calesero entrara cada vez mejor en los engaños, dejando algunos de los mejores momentos de la tarde al natural.

Izaguirre estuvo suelto y firme por ambos pitones y consiguió que su faena fuera creciendo hasta conectar plenamente con el tendido. Cerró con manoletinas y resolvió bien con la espada. La petición fue contundente y paseó las dos orejas de Calesero, convirtiéndose en el primer triunfador de esta edición de ‘Guadalajara busca torero’ y saliendo finalmente a hombros de la plaza tamajonera.

El propio novillero reconocía después las posibilidades que había encontrado. «Ha sido un gran novillo. He podido disfrutar mucho y creo que lo he entendido bien», explicaba. Especialmente satisfecho estaba con el tramo final de la faena y con la suerte suprema. «Me quedo con las manoletinas y el espadazo», señalaba antes de poner ya la mirada en el futuro del certamen. «Muy contento. A ver si puedo pasar a la final».

Recuero abre la tarde con gusto y personalidad

Había correspondido a Héctor Recuero, de la Escuela Taurina de Alcázar de San Juan, abrir plaza con Campanerito. El joven dejó una actuación de buen gusto, con momentos especialmente destacados con el capote. Toreó a la verónica y dejó un vistoso quite por tafalleras, además de participar en un emocionante tercio de banderillas.

Con la muleta quiso hacer las cosas despacio. Hubo temple y sentimiento, aunque en algunos momentos la faena no terminara de alcanzar toda la conexión con el tendido y alguna embestida le atropellara. Recuero, sin embargo, mantuvo sus ideas y su firmeza, llegando incluso a buscar el toreo de rodillas cuando Campanerito estaba ya más asentado.

La espada terminó de inclinar la balanza y la petición del público le permitió pasear una oreja de Campanerito, premio acorde con una actuación en la que dejó detalles de torero.

El propio Recuero hacía después una lectura exigente de su paso por Tamajón. Se quedaba fundamentalmente «con el capote y el espadazo» y reconocía que todavía tiene «muchas cosas que corregir». Una exigencia consigo mismo que resumió también al explicar la razón que le empuja a ponerse delante de los animales. «Quiero ser torero por afición, por sentimiento, sobre todo».

Más complicada resultó la papeleta para Fernando Zertuche, de la Escuela Taurina Municipal de Aguascalientes, que afrontaba en Tamajón su primera experiencia en un festejo en España. Cascarillo fue un animal áspero y exigente, que derrotaba, miraba y no terminaba de humillar, obligándole a medir mucho los terrenos y la altura de los engaños.

Zertuche puso voluntad desde el principio y pagó también el precio de esa entrega, siendo volteado durante una actuación en la que regresó siempre a la cara de Cascarillo. Hubo disposición con capote y muleta, aunque no consiguió terminar de descifrar las dificultades que planteaba especialmente uno de los pitones.La primera entrada a matar dejó una buena estocada que, sin embargo, no resultó efectiva. Los intentos posteriores enfriaron definitivamente la posibilidad de premio y su actuación fue recibida con silencio.

El mexicano asumía después con naturalidad la lección. «No llegué a comprenderlo del todo», reconocía al analizar las dificultades que había encontrado. Su conclusión explicaba perfectamente el sentido de una cita como la de Tamajón. «Ahora hay que seguir entrenando y entender más a los animales».

Óscar Vicente encuentra las teclas de Bandido

Cerró la tarde Óscar Vicente, de la Escuela Taurina Mar de Nubes de Zaragoza, ante Bandido, otro animal que tampoco puso las cosas fáciles de salida. El becerro mostró potencia y ciertas asperezas iniciales, pero el joven aragonés fue encontrando poco a poco la manera de conducir sus embestidas.

Ahí estuvo precisamente buena parte del mérito de su actuación. Vicente fue haciendo a Bandido conforme avanzaba la lidia y consiguió que terminara desplazándose y humillando mejor. Hubo buenos muletazos con la izquierda, el pitón por el que encontró mayor nobleza, y una faena que fue claramente de menos a más.

No faltaron los momentos de duda propios de quien todavía está aprendiendo, pero Vicente consiguió sobreponerse y estructurar una actuación creciente. Una buena estocada puso el cierre y el público premió su labor con una oreja de Bandido.

Él mismo fue especialmente autocrítico después del festejo. «Hay muchas cosas que mejorar. Me he visto desconfiado y hay que seguir entrenando», reconocía pese al trofeo conseguido. También agradecía la respuesta de los aficionados en la ‘Monumental de la Carrasquilla’. «La gente nos apoya un montón. Da gusto venir a pueblos así».

La jornada inaugural contó además con la presencia del torero Juan de Castilla, muy vinculado a la formación de nuevos valores y que sigue recuperándose de los duros percances sufridos esta temporada, junto al maestro Luis Miguel Encabo. Una imagen especialmente significativa en una tarde protagonizada precisamente por jóvenes que empiezan a recorrer el largo camino del toro.

Tamajón dio así el primer paso de la XI edición de ‘Guadalajara busca torero’. Lo hizo con un festejo en el que los trofeos contaron, pero en el que quizá tuvo todavía más importancia aquello que los cuatro jóvenes se llevaron aprendido. Campanerito, Calesero, Cascarillo y Bandido plantearon cuatro exámenes diferentes y exigieron colocación, firmeza y capacidad para interpretar sus distintas condiciones. Luis Izaguirre fue quien mejor resolvió la prueba y abandonó a hombros la ‘Monumental de la Carrasquilla’, convertido en el primer triunfador del certamen.