Tamajón. 29 de diciembre de 2019. En la tarde de ayer, el umbral del Ocejón, que es Tamajón, se llenaba de villancicos y de amistad. A partir de las cinco y media de la tarde llegaban a la villa agallonera la Ronda de Hita, los Cencerrones de Cantalojas, la Ronda La Calandria de Cifuentes, y la Real Zambombada de Atanzón. El Ayuntamiento de Tamajón lo había preparado todo para acoger el cariño y la ilusión navideñas del VII Certamen de Villancicos. Lo albergó, como en cada una de sus ediciones anteriores, el Centro Cultural, señalado, bien visible desde lo lejos, por gran Torre del Reloj, que data de 1901. Primero lo hizo en el auditorio de su planta baja. Y después en la primera, convertida en un gran salón de celebraciones, donde cerca de trescientas personas compartieron la alegría de la Navidad, entre villancicos y jotas.

El alcalde de Tamajón, Eugenio Esteban, se encargó de prologar el VII Certamen, y de felicitar las fiestas, y el ya incipiente año nuevo, a todos los presentes. El regidor agradeció el trabajo del personal del Ayuntamiento, que hacía posible, un año más, la celebración, y recordó los que van a ser grandes proyectos del Ayuntamiento en 2020, como son la ampliación de la Residencia de la Virgen de los Enebrales, y la ya inminente inauguración del Centro de Interpretación Arqueológico de Tamajón, a falta sólo de los últimos retoques. El regidor citó a los cuatro pueblos desde los que llegaron rondas. “En nombre de estos vecinos, que protege el Ocejón, quiero proclamar y os digo, ¡sed bienvenidos amigos! En esta noche y por siempre, os quiere Tamajón”, señaló.

Abrió el Certamen la Ronda de Hita, con cuatro villancicos de la campiña: ‘Abre la puerta María’, en el que colaboraron los más pequeños, puesto que la de Hita es una agrupación intergeneracional; ‘El verbo divino’, ‘Con un sombrero de paja’, y el ‘Villancico de los gitanos’. La Ronda de Hita es un grupo heterogéneo, en el que conviven hasta cuatro generaciones de hijos del pueblo. “Tenemos cantera. Lo que pretendemos es, primero, que vuelvan al pueblo, y después que se empapen de nuestras tradiciones”, contaba Jesús Manchado, portavoz de la Ronda. El grupo va incluyendo, con el paso de los años, un repertorio amplio. “Desde noviembre, ensayamos los domingos, dos o tres horas, y dirigidos por José Luis Turrión,  preparamos los villancicos”. En estos días, no falta la música en Hita, ni por las calles, ni en el centro social de la localidad.  En unos días, la Ronda de Hita participará en la Cabalgata de Reyes.

En segundo lugar, actuaron los Cencerrones de Cantalojas. “Tenemos compromiso de venir todos los años a Tamajón, y, mientras podamos, lo haremos”, contaba ayer Antonio Garrido, su portavoz, que es, desde hace tres años, socio de honor de la Hermandad de la Virgen de los Enebrales de la villa agallonera. Ataviados como los antiguos pastores serranos,  en primer lugar hicieron el ‘Romance’, y después ‘La Virgen y San José iban a la romería’, ‘Vengan todos los pastores’, y, por supuesto, el ‘Recoge tomillo’, que gusta mucho en Tamajón. Hace ya más de una década que se recuperó la tradición navideña de los pastores en Cantalojas y, para que no se perdiera nunca más, organizaron el certamen de villancicos, en el que unen el recuerdo y el respeto de la tradición con la visita de las rondas a Cantalojas. “En los pueblos de la sierra es bueno hacer algo cuando llega el mes de diciembre y no queda gente”, decía ayer Garrido, que nunca olvida a los pastores. “Eran gente humilde, que sobrevivían con su soldada, de trigo, cargados de hijos. El día ocho de diciembre, no faltaban a su cita en la Iglesia de Cantalojas, con nevadas y con barro. Cuando salían de misa, a las ocho de la tarde, había quien les salía al paso, con una cuartilla de vino, que ellos no se podían permitir, y se la regalaba”, contaba Antonio. El momento más especial de la Navidad en Cantalojas era la Misa del Gallo, cuando los pastores salían a adorar al niño, y la de Pascua. “Pedían permiso a  las autoridades y al cura para entrar, y llevaban los carneros engalanados, y los ataban a la balaustrada del altar”. Así reflejaba el cantalojeño sus recuerdos de niño. Después, todas esas generaciones de pastores se representaron en la voz de Garrido, y en los cencerros de estos Cencerrones de Cantalojas.

La Ronda la Calandria volvía a llegar desde Cifuentes, en plena Alcarria, hasta Tamajón. “Este pueblo para nosotros es ole; lo mejor que hay”, contaba Faustino Batanero.  “Cantamos los villancicos  con todas nuestras fuerzas y contagiamos nuestra alegría. El espíritu de la Navidad no se puede perder, ni las tradiciones tampoco”, añadía.  La Ronda La Calandria recorre la provincia desde el pasado día siete de diciembre, donde empezaron su periplo, precisamente en Cantalojas. Después, el día ocho La Calandria tuvo su día grande en Cifuentes, cuando todas las agrupaciones musicales de Cifuentes hacían su unión en la plaza. Por supuesto, cantaron ‘La virgen camina a Egipto’ -el más sentido y tradicional de los villancicos cifontinos- ‘Los pastores alcarreños’, y  una versión de ‘El tamborilero’.

Cerró el VII Certamen de Villancicos de Tamajón la Real Zambombada de Atanzón. “A Tamajón no  podemos dejarlo a un lado, ni a su alcalde tampoco. Su gente está pendiente del Certamen, nos facilita todo lo que necesitamos y nos sentimos como en casa”, contaba Valentín Pérez, portavoz de los atanzoneros, y también hermano de honor de la Hermandad de la Virgen de los Enebrales. Ayer cantaron cuatro villancicos: ‘El aguinaldo’,  originario de Brihuega, el ‘Carrasclás’, que estrenaron anoche en Tamajón y del que no se sabe a ciencia cierta la procedencia, si bien se cree es originario de La Carolina, en Jaén; y la ‘Ronda de Atanzón‘, con la que invitaron a todo  el mundo a participar y a subir al escenario. Ellos subieron al escenario con su indumentaria de meleros -boina y pantalón de pana- y sus zambombas, mientras que ellas lo hacían con sus elegantes toquillas y pantalones negros, bufandas verdes y panderetas con tiras de colores. Para Valentín Pérez, la Navidad es alegría. “Nos preparamos dos meses antes, y somos 35 miembros. Vamos al pueblo todos los sábados. Y lo pasamos de miedo. Somos una familia. No falla nadie, y, afortunadamente,  no se nos ha marchado nadie para el otro barrio, aunque estemos ya  todos jubilados. En Atanzón disfrutamos de la navidad con zambombas y rondas, que se siguen haciendo, aunque  la juventud las esquiva… Nosotros seguiremos hasta que el cuerpo aguante, pero nos hace falta savia nueva”, terminaba.

Al terminar el VII Certamen, el Ayuntamiento de Tamajón le hizo entrega a cada una de las rondas participantes de un jamón. Al final de la tarde, agalloneros y visitantes compartieron jamón, migas y gachas, y por supuesto, villancicos, en el Centro Cultural.