Tamajón. 06 de junio de 2022.  El Ayuntamiento agallonero, ahora con la inestimable colaboración de la Universidad de Alcalá de Henares, de la Fundación Universidad de Alcalá de Henares,  del European Research Council (erc) y de MULTIPALEOIBERIA, continúa impulsando el Centro de Interpretación Paleontológica y Arqueológica de Tamajón (CIPAT) con un ciclo de conferencias sobre Arqueología Prehistórica y Evolución Humana en la comarca que se ha desarrollado en el Centro Cultural de Tamajón.

El ciclo comenzó el pasado 14 de mayo con dos interesantes ponencias, una de Manuel Alcaraz sobre ‘Neandertales y humanos modernos entre el Sorbe y el Jarama: el primer poblamiento humano del entorno de Tamajón’, y otra de Mercedes Conde, en la que expuso los hallazgos sobre si ‘¿Hablaban los neandertales? Lo que nos dicen los fósiles’, ambos profesores titulares de la UAH.

El ciclo ha continuó este sábado, 4 de junio, con otras dos conferencias más. El alcalde de Tamajón, Eugenio Esteban, agradecía, como anfitrión de las conferencias, la colaboración de la Universidad de Alcalá de Henares. “Sin ellos, sin su sabiduría y estudios, nada de esto sería posible”, señaló, elogios que le devolvían posteriormente los representantes institucionales de la UAH. “Sin el tesón del Ayuntamiento, con su alcalde a la cabeza, el CIPAT no sería hoy la maravillosa realidad que es”, señala Ignacio Martínez Mendizábal, catedrático de la UAH y uno de los responsables del proyecto museístico arqueológico del CIPAT, quien estuvo presente en las conferencias.

En primer lugar,  Luis de Luque, investigador contratado en el proyecto MULTIPALEOIBERIA en el área de Prehistoria de la Universidad de Alcalá, habló sobre ‘Los paisajes de la prehistoria en el entorno de Tamajón’.

El investigador explicó cómo ha ido cambiando el paisaje de Tamajón en el Cuaternario. El período Cuaternario es una división de la escala del tiempo geológico que se inició hace 2,6 millones de años y que llega hasta la actualidad. En ella aparecieron nuestros primeros antepasados del género Homo, la tierra se enfrió y los paisajes cambiaron bruscamente. “En el Cuaternario ocurrieron las glaciaciones, con periodos muy fríos alternados con otros más cálidos -glaciales e interglaciales- dando lugar a interesantes cambios en la vegetación y la fauna, y también en el relieve”, afirmó de Luque. Fue en el Cuaternario cuando se empezaron a formar los grandes valles actuales de la Península Ibérica, del Duero y del Tajo. “Hasta entonces, los ríos desembocaban en grandes lagos, que formaban una llanura, la del actual páramo. Es a partir del Cuaternario, cuando se empiezan a encajar los valles de los ríos, conformando el paisaje que hoy conocemos. Los cambios en el relieve y del clima y, en consecuencia, de la vegetación y de la fauna, resultan muy interesantes desde el punto de vista científico y humano, puesto que son los ambientes a los que se adaptaron nuestros antepasados”, añadió.

A lo largo del Cuaternario en la comarca de Tamajón han habitado varias especies de homínidos, como el Homo antecesor, hace cerca de un millón de años, o los preneandertales, hace 400.000-500.000 años, y los neandertales, hace 200.000 años. Hasta hace 40.000 años, no aparecieron los primeros Homo sapiens en la Península Ibérica, y aún más tarde en la comarca de Tamajón, hace 25.000 años, como han demostrado las investigaciones habidas en el yacimiento de Peña Capón (Muriel-Tamajón) en el Pantano de Beleña. Luis de Luque explicó a los agalloneros cómo afectaron las glaciaciones al paisaje, la fauna y la flora, y la información que en este sentido aportan los hallazgos en los yacimientos arqueológicos cercanos, o relacionados. “En Tamajón había leones, leopardos, osos o bisontes, una fauna que nos es familiar, que podemos encontrar en otros lugares, pero que ahora resultarían muy exótica”, contó.

La comarca agallonera resulta especialmente interesante porque es uno los registros más antiguos que existen de la llegada de Homo sapiens, procedente de África, a través de  Oriente Próximo, en el interior de la península. “Hay muchas evidencias de nuestra propia especie en las costas del Cantábrico y en Levante, pero muy pocas en el centro. Peña Capón es un  maravilloso yacimiento de la  época”, señaló.

Como científico, de Luque calificó al CIPAT de “iniciativa maravillosa” que pone en valor un patrimonio “muchas veces descuidado u olvidado, como es el patrimonio geológico, paleontológico o arqueológico, imposible de desnaturalizar o de encontrar en otro sitio”. Desde su vertiente Arqueológica y Paleontológica, “cubre un lapso de tiempo enorme, desde el Cretácico, hasta los momentos más recientes y es una apuesta valiente, en un lugar como Tamajón que ya tiene sus propios visitantes por la belleza del entorno y por su relevancia histórica,  por crear una marca basada en los patrimonios arqueológico y paleontológico locales”.

Por su parte, Javier Alcolea, profesor titular de Prehistoria de la UAH contextualizó, en primer lugar, cuál ha sido  la actividad arqueológica en la zona en los últimos 10 años. Después de que Manuel Alcaraz aportara hace unos días una visión general sobre el comportamiento de las primeras comunidades de humanos modernos en los valles de Jarama y del Sorbe, que amplió a la realidad del interior de la península, Alcolea pormenorizó sobre un aspecto más concreto: las grafías paleolíticas o el Arte Paleolítico en la comarca. “El Arte Paleolítico es un fenómeno relativamente bien conocido a nivel popular, aunque lleno de tópicos. Por ejemplo, se piensa que se reduce al Cantábrico y al sur de Francia, cuando no es así”, explicó Alcolea. Así, el profesor señaló que en la comarca de Tamajón, en la vertiente sur del Sistema Central, el Área de Prehistoria de la Universidad de Alcalá en sus investigaciones de los últimos 35 años ha llevado a cabo prospecciones en cavidades para intentar localizar poblamiento humano en el Paleolítico Superior, y concretamente en la década de los noventa del pasado siglo, se han descubierto tres cavidades con restos de Arte Paleolítico.

Alcolea contextualizó, en primer lugar, qué es el fenómeno gráfico paleolítico, explicándolo de una manera muy simple, casi telegráfica, para desterrar algunos tópicos, como el geográfico citado anteriormente u otros como que el arte paleolítico no es sólo la decoración mediante pintura de las paredes de las cuevas representando animales de la época. “Las grafías paleolíticas son,  en realidad, un sistema de comunicación complejo, que desarrollan las comunidades del Paleolítico Superior que incluye desde las decoraciones espectaculares que conocemos, como las de las cuevas de Altamira, y sus grandes polícromos,  hasta objetos de la vida cotidiana, pequeños y portátiles, arte mueble, con una graduación de comportamientos entre uno y otro extremo y que no solo están ligadas a las cuevas, sino que también ocuparon todo el espacio vivido por estas comunidades. Se decoraban las cuevas, pero también se expresaban al aire libre, a la intemperie, con un sistema gráfico de comunicación del que conocemos poco en cuanto a significado, pero mucho en cuanto a significante, que nos sirve además para establecer geografías etnoculturales”, señaló Alcolea.

El profesor continuó describiendo el Arte Paleolítico conocemos en la zona, centrándose en la Cueva del Reno de Valdesotos, donde se halla el conjunto gráfico más importante. “Conocemos otros dos, que no están estudiados del todo, y además, tienen problemas, son cuevas con localización abierta y no es recomendable hacer mayores precisiones, mientras no estén protegidas”, informó.

También opinó Alcolea sobre el CIPAT. “Es un centro nuevo, de reciente creación en el que tenemos que destacar que las entidades públicas, como el Ayuntamiento de Tamajón, la Diputación Provincial o nuestra propia Universidad contribuyan a la difusión de un patrimonio que, de otra manera, estaría bastante más desprotegido. Nos parece una labor excelente, de la que deberían tomar ejemplo otros lugares de la provincia y del país”, terminó.

 

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